En relación con otros medios de comunicación, la radio genera una situación comunicativa muy particular, en la que emisor y receptor se ven sin ser vistos, en la que se perciben espacios sin ser percibidos, en la que, sobre la nada, se dibujan mares, ríos, montañas, animales, rostros, sonrisas, tristezas,... La radio, como muchas veces se ha dicho, es un medio ciego, pero también es, al mismo tiempo, un mundo a todo color.
La radio es todo eso porque, en aquel que la escucha, genera constantemente imágenes mentales.
La capacidad de generar imágenes mentales en los oyentes es, sin duda, la principal especificidad de la radio como medio de comunicación, aunque tradicionalmente también se le han atribuido otras propiedades: su inmediatez, la heterogeneidad de su audiencia, su accesibilidad o la credibilidad de sus mensajes. Además, la radio, en comparación con la prensa o la televisión, es barata y técnicamente sencilla. No hace falta disponer de grandes infraestructuras para emitir, ni trasladar cámaras, ni equipos de iluminación, ni poner en marcha impresionantes rotativas.
Como ya he escrito varias veces sobre los pequeños lapsus cometidos por los locutores porque ellos también se equivocan voy a seguir con ese tema que además de hacernos reir nos demuestra que todos somos humanos.
El siguiente error fue de Luis Herrero que decía: Lo que no fue actividad de partidos, hoy estuvo casi capitalizado por la densa agenda de trabajo de su majestad el rey don Juan Carlos. Hoy el Rey, todavía convaleciente de su lesión de pubis, por lo que ayer se interesó en persona la Reina de Inglaterra...
Así que lesión de pubis, ¿eh? si hasta se tendrían que interesar todos los científicos del mundo.
Un compañero enseguida se percató del desliz anatómico y dijo: De pelvis...
Luis Herrero contestó: De pelvis... ¡Oh! ¡Qué lapsus más terrible!...